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7 febrero 2018

Tokyo Project

Basado en un cortometraje de Netflix, precioso, e inspirado a su vez en un viaje que hice hace unos años con mi mujer a Japón, he pintado este cuadro. El cortometraje me ha traído muchos recuerdos y precisamente también va de un hombre y una mujer. Para mostrar que la inspiración puede venir de cualquier parte he pintado este cuadro. Simplemente he capturado la pantalla y he intentado pintar la esencia de esa imagen y del recuerdo que personalmente me evocaba.

Luego efectúo un lavado, y como dice el pintor Herman Pekel, hay que poner el color más intenso en esta fase porque en acuarela a diferencia del acrílico luego no se puede añadir color sino oscurecer. El lavado es a base de azules para la noche y rojos y amarillos para las luces de los signos, reservando los blancos para los carteles luminosos.

Ahora viene el cuadro propiamente dicho. No me voy a extender en detalles, simplemente decir que una mezcla de azul ultramar y burnt sienna con algunos toques de rojo aquí y allá para las sombras y las formas, y pequeñas pinceladas en negro para los carteles. Hay que intentar conectar las formas para que formen un conjunto homogéneo.

Al final, -y esto es cuestión de gustos-, efectúo un lavado por encima, prácticamente solo agua para unificar todo y darle una sensación más de recuerdo evocador. Con esto consigo difuminar los contornos y darle unidad al conjunto. Vuelvo a marcar las zonas oscuras aquí y allá, y con pigmento puro doy toques de rojo, amarillo cadmio, cerúleo y blanco para marcar luces.

Me podría haber quedado en la fase anterior pero me interesa darle un efecto como de ‘recuerdo’, de sueño. Espero que os haya gustado el post.